jueves, 15 de mayo de 2014

ANESTESIA GENERAL

Su corazón late mientras los hombres de traje, como carroñeros, le extirpan los órganos más valorados en el mercado negro.

Lo han engañado y en lugar de solucionar sus problemas, como le prometieron, cuando se despierte -si es que alguna vez lo hace- no será sino un desecho. La sombra de lo que siempre quiso ser.
-Gracias por confiar en nosotros, haremos que te recuperes -le dijeron- y acto seguido procedieron a anestesiarlo. Primero lo sedaron, no con clonazepam ni diazepam, sino con un Madrid-Barsa, con la final de la Champions, con medios de comunicación descaradamente tendenciosos y sensacionalistas, con el último escándalo de Belén Esteban o del Rey... antes de que se diera cuenta ya tenía un tubo en la tráquea y una vía en la yugular conectada a una bomba de perfusión de hipnóticos. La situación requería una disminución masiva del estado de consciencia imposible de lograr con los anestésicos habituales, por lo que decidieron recurrir a otras medidas.  Para lograr el efecto buscado le inyectaron 250 mL de sectarismo, tres dosis de deformas educativas y materialismo a chorro. 

Sucede que los pacientes, a pesar  de estar bajo los efectos de la anestesia, en ocasiones tienen espasmos musculares que ponen en peligro el buen discurrir de la operación. Para evitar estas contracciones se emplean fármacos de la familia de los curares que inducen la parálisis muscular. No serán necesarios. En este caso bastó con darle al paciente "algo que perder": un coche, un crédito y una ficticia sensación de libertad fueron suficientes para que no se moviera más de lo que les convenía. 

Finalmente y antes de empezar con la cirugía se debe administrar un analgésico potente, pues, aún sin consciencia, al cuerpo si le afecta el dolor provocado por los despiadados cortes, los costurones y la brutalidad de estos cirujanos de traje y corbata.
-¿Qué le ponemos para el dolor? -preguntó uno de ellos-
-¡Nada! Está alienado y paralizado -contestó otra- si le duele...
-¡Que se joda! - gritaron todos al unísono entre carcajadas

Tendido  sobre la mesa de operaciones, abierto en canal, inmóvil y aturdido el pueblo se retuerce de dolor mientras ellos exprimen hasta la última gota de su sangre.

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