sábado, 22 de diciembre de 2012

De puente a puente porque me lleva la corriente.

Hola a todos:

Podría maquillar la verdad, utilizar eufemismos o incluso mentir sobre el tema, pero todos los que me conocéis sabéis que soy una persona bastante directa y no me gusta andarme con rodeos, así que os diré qué me pasa, y además en letras mayúsculas (lo que equivale a gritarlo en la red): SOY UN REPUGNANTE DESHECHO SOCIAL. Muchos de vosotros os preguntaréis por qué , a la mayoría os la sudará, pero yo, por si acaso, os lo cuento. Me he convertido en marginada escoria de la sociedad por culpa de una adicción... que no tengo: JUEGO DE TRONOS.  Cuando paseo por la calle, las señoras asustadas dan la mano a sus hijos, no sea que me toquen; el otro día llegué a casa y mi madre me registró el bolso, no encontró ningún libro de la saga y se echó a llorar gritando: "Estás limpia, Clara, estás limpia, no puede ser", yo para tratar de consolarla le dije "No mamá, los he leído, te lo prometo, en serio, que  voy por el tercero...¿Quieres que te diga el nombre de las casas juradas a Los Lannister?" "¡Son juramentadas! y tú eres la deshonra de esta familia!"
Todo sería más fácil si encontrara apoyo y consuelo fuera de mi casa, en mis amigos, pero, desgraciadamente, ellos también están enganchados... "Clara joder, no puedes seguir así, ¿no ves qué no es bueno para ti, que estás haciendo sufrir a todos los que te rodean? ¡Tienes que engancharte!", sus madres tampoco quieren que se junten conmigo, dicen que soy una pésima influencia. Además, cuando salimos ya nada es lo mismo,  nos pasamos el día buscando camellos "Ey tío, conozco un pavo que tiene épica de la buena, te la lees y flipas, es una secuela original escrita por RR Martin" "¿Para cuánto da?" "Pues yo creo que con ella te puedes hacer cinco" "¿En tren?" "No, no, cinco viajes de autobús, en tren sólo te dura  tres".

Me siento como un amish en las Vegas (con la salvedad de que yo no construyo un granero en una tarde a cambio de un vasito de limonada), anticuada. De hecho, la primera vez que me preguntaron "Oye, ¿tú sigues Juego de Tronos?" "Sí, claro" "¿En serio? ¿Cuál es tu favorito" "Pues no sé, Rafa Mora me hace mucha gracia" Y así fue como aprendí que, aunque había tronos y putiferio por un tubo, Juego de Tronos y Mujeres y Hombres y Viceversa no eran sinónimos. Desde entonces respondo lo mismo que cuando un desconocido me invitaba a subir a una furgoneta tintada a la salida del cole "Ahora no, quizás algún día", pero todos sabemos que ese día nunca llegará por la simple razón de que reúne las cosas que más me aburren, después de los musicales: ambientación medieval, fantasía y guerra. Lo único que me mola es el enano cabroncete ese, y porque tenemos muchas cosas en común...empezando por la estatura.

La verdad es que no tengo suficiente información como para forjarme una opinión sobre Juego de Tronos, aunque es evidente está originando una corriente que cada vez arrastra a más personas. Todo esto me ha llevado a reflexionar sobre las grandes corrientes que he vivido a lo largo de mi corta e insípida vida, y como no puedo hacer inventario de la totalidad de las mismas  porque me llevaría miles de horas y páginas, voy a dar un repaso sobre las más ridículas e irritantes.

La primera de ellas es muy reciente, tan reciente que todavía se puede ver por las calles: gente que se pone gafas de pasta sin graduar, sólo porque les mola. Que alguien me lo explique porque no lo entiendo. Ya no se estila decir "Jó, ojalá fuera un poco más alta" "Ojalá tuviera más facilidad para engordad/adelgazar" "Ojalá la tuviera más larga" No, ahora lo que se lleva es "Jolín, ojalá tuviera tres dioptrías de miopía" "Ya tía, y yo". Así que por si acaso sigue este tipo de modas, yo ya me he comprado unas muletas para cuando se lleve estar coja. Ya veréis, ya, como voy a ligar con ellas.

Otra corriente muy curiosa es la de los MP3s. Lo que mola de ellos es en la palma de la mano te caben gigas y gigas y más gigas de vuestra música favorita y de la que lleváis sólo para fardar (reconocerlo, venga, seguro que dentro de la carpeta que dice Leonard Cohen tenéis metido a Álex Ubago, Los Chichos y Don Omar), pues eso, que llevéis lo que llevéis ocupa un espacio mínimo, pero no sé porqué a alguien le dio por joder la utilidad poniéndose unos cascos de medio kilo. Pero lo más triste es que el resto de la humanidad en lugar de quitarle esos cascos a base de collejas, le imitaron. ¿Y cuál fue el resultado? "Jo tío, me he comprado el Ipod Nano 2.0" "Pero no tenías el 1.99??" "Ya, pero es que este pesa medio gramo menos y es tan pequeño que te lo puedes poner como una chapa en la chaqueta" "Ahh, que guay" "Sí, y con lo que me sobraba me compré estos cascos" "¿A ver, a ver?

Y así nos va el pelo.
Todos los jovenzuelos pseoudointelectuales echan pestes de la famosa saga Crepúsculo (joder, algo tendrán que leer las adolescentes "hormoenamoradas" ahora que Super Pop ha cerrado), ignorando (o no) que en la mesilla de noche de sus mamis ya no está Dostoievsky, sino "50 sombras de Grey". Y es que, señoras y señores, este libro ha sido el primero de un nuevo género literario que se está abriendo paso y que nos indica que, aunque los mayas la hayan pifiado, el Apocalipsis está cerca: EL PORNO (o literatura erótica dicho fisnamente) PARA MAMÁS. A mi PORNO y MAMÁS en la misma frase como que me chirría, supongo que a la hija de Pipi y Lucía Lapiedra no, pero al resto de la humanidad como que sí, digo yo. Además, ¿con qué autoridad piensan confiscarles ahora la Interviú o el Play Boy  a sus churumbeles cuando les empiece a salir la pelusilla debajo de la nariz y les comience a cambiar la voz?. Supongo que les dirán algo como: "!Hasta la menopausia nada de ver guarradas de esas! ¿Entendido?"

Tal vez muchos de vosotros no os acordéis, pero hubo una época en la que la gente de bien o como vulgarmente se les conoce: los pijos, llevaban sudaderas y camisetas cinco tallas más pequeñas. Lo cachondo vino cuando sus novias, las llevaban cinco tallas grandes. Tal vez una mente superior pueda explicarlo, yo no. Yo siempre creí que los hermanos pequeños heredaban la ropa de los mayores, y no al revés. Ver para creer... c´est la vie.

Y para terminar, os dejo una reflexión, mis queridos contemporáneos: seguro que algunos de vosotros, por no decir la mayoría, os habéis reído alguna vez de vuestros mayores (padres, abuelos, tíos) por decir: mola cantidubi, chachi piruli, guateque, titi, gachí, conjunto (grupo musical), guay del Paraguay, etc. Pero... qué creéis que pasará cuando el día de mañana entréis en la habitación de vuestro hijo, lo pilléis alegrándose la vista con el Interviu 2.0 en su Ipod 15  y le digáis: OLA K ASE ??


Hasta la próxima! Y Feliz Navidad!